Monday, December 11, 2006

El Bosco (Epigrafe)

¿Que ve, Jerónimo Bosch, tu ojo atónito?


¿Qué la palidez de tu rostro? ¿ ves acaso ante ti los monstruos y fantasmas voladores del Erebo? Diríase que pasaste los límites del avaro Dité y entraste en las moradas del tártaro,pues tan bien pintó tu mano cuanto existe en lo más oculto del profundo averno


 


(El Bosco: Colección grandes maestros de la pintura)

Friday, December 08, 2006

Despedidas

Es cosa rara una despedida. Un apreton de manos, un abrazo, un beso, o tan solo un gesto al aire. No se necesita de mucho, no es complicado, a veces implica promesas, a veces la complican unas lagrimas, o unas torpes palabras formuladas entre un balbuceo y un nudo en la garganta.

La despedida puede ser breve o puede ser eterna, y lo curioso es esa sensacion en la boca, esa tension en el cuerpo, como de quererse apropiar del momento…o de la persona que se va. Es como si de pronto te encontraras solo. Puede ser solo un instante o un largo proceso el que desaparezca ese sentimiento.

Ese momento, el siguiente a la partida, puede ser calido y reconfortante, o puede ser helado y duro de soportar. La vida dira como sera la despedida y todas y cada una son diferentes. Pero invariablemente todas dejan una sensacion unica.

La de un camino por delante. Tenemos pies, hay que echar a andar.

Tuesday, December 05, 2006

Caceria

Corre pequeño humano, escondete, deja que mi risa hiriente te arranque lloroso de cualquier lugar donde busques refugio. Adelante, trama y discurre mil planes para salvar tu vida, que es mi delicia destrozarlos y aplastar tus débiles y estúpidas esperanzas.

Ruégame o maldíceme, me da igual, de cualquier forma me regodearé en tu dolor, saborearé cada gramo del contenido en tus lágrimas. ¿Oyes como mi alegría salvaje hace eco hasta la eternidad? yo existía, existo y existiré.


Porque soy tu dolor, tu tristeza, tu muerte. Soy la justicia, tu juez, el criminal, tu verdugo, soy lo que se me antoja ser y me importa nada como me desees ver. Cegaré la luz de tus ojos en un arrebato de éxtasis entre mis labios hambrientos. Escucha mis pasos acercarse, siente mi fría mano tomarte y en mi abrazo mortal ahogarte. ¡AH! ¡que delicia!, ¡la vida de tu sangre roja recorriendo mis venas muertas!.


Tus gemidos cesan y el miedo en tu cuerpo da paso a un lánguido adiós. Gracias pequeño humano, por el alimento y el placer de la cacería.


Fue un gusto conocerte.