Saturday, June 30, 2007

Tormenta

Yo no quería pensar en nada mas allá que en las huellas que dejaste en la arena y vanamente trataba de impedir que las aguas del tiempo las besara, robandolas una a una. Lloré y grité y los cielos enfebrecidos desataron tormentas y vientos tratando de acallar los aullidos de mi garganta agónica. Mis puños convulsos se cerraron retando a los vientos ululantes transidos de dolor, ansiosos por descargar la ira carmesí que de mis heridas abiertas emanaba.

Pero me desdeñó y ciego de rabia caí, golpeando con mis manos antes llenas de ti y hoy tan vacías, hasta pintar de rojo el suelo debajo mío.

El mar encrespado se alzó sobre mí, atrayendome sin resistirme siquiera al seno de sus aguas oscuras, turbulentas donde los vicios prometieron devolverme el sabor de tus besos entre los vapores asfixiantes de sus aromas enervantes.

Pero no te encontré, el cielo no me devolvió la cordura que contigo te llevaste y me han encerrado entre los muros grises anodinos de la rutina y la realidad. Y aún busco el veneno para matar los recuerdos en los que aún te estrecho junto a este pecho terco.

Te extraño.

Saturday, June 09, 2007

Requiem

Era la sal en tus labios una tortura lacerante en las heridas sangrantes que tus mordidas dejaron en la memoria de nuestras eras muertas. A gritos procurabas acallar mis deseos y solo concebías la vida bebiendo mi pasión para despues arrojarte de los rascacielos que abundan en la ciudad de la locura construida en cimientos de esperanzas olvidadas.

Abrías mis entrañas para que devoraran hasta mis pensamientos funestos los mensajeros de una divina cólera, y te reías y carcajeabas y respondias a mis palabras con sinsentidos o con las dagas asesinas de ideas que tus silencios arrojaban sobre mi cabeza rota, despedazada.

Con tu lengua de plata recorrías mi cuerpo que ansiaba hasta el contacto del viento, reconfortabas con mentiras estúpidas las ilusiones concebidas enmedio de dolores y delirios de mi mente rota, fragmentada entre el deseo, el amor, el odio, la culpa y el remordimiento. Y en un instante, con tu aliento fétido, secabas al calor de tu odio las cortas vidas de las esperanzas que aun quedaban vivas.

Hasta que llegó el día en que su mano poderosa cayó sobre mis cadenas construidas con mis pecados, destrozandolos en medio de sus lágrimas venenosas. Entonces, hereje me levanté y aullé nuevamente el desafío a los cielos y con su ayuda, cacé sin piedad a mis verdugos y con un grito nacido de la venganza mas profunda, te destruí.

Fui libre de nuevo, me reí de Zeus y los dioses, mi soledad yació a mis pies.

Porque yo soy Prometeo el titán y no permitiré a los dioses volverme a encadenar.