El aroma de tu piel tierna se desliza entre mis suspiros, es una caricia que suavemente me lleva por la llanura de tu espalda tersa. Un sabor me llena los labios y lo derramo beso a beso mientras la calidez de mis manos enciende tu sangre que hirviente galopa veloz por tu cuerpo deseoso de un instante de comunión eterna.
Déjame buscar el calor de nuestras miradas al cruzarse por primera vez, en este segundo supremo, entre tus labios de pasión entera.
En este instante somos infinitos.
Déjame buscar el calor de nuestras miradas al cruzarse por primera vez, en este segundo supremo, entre tus labios de pasión entera.
En este instante somos infinitos.