De noche acostumbro ver mis viejos miedos retozar. Un cigarro y una copa, y una suave sonrisa despreciable tratan mi sangre calentar.
No me importa. El hielo anuda mi garganta, serpiente que ahoga los gemidos de los recuerdos que siento padecer. IrĂ³nicas sonrisas es lo unico que obsequio a la noche que tentadora ofrece un calido beso y un fugaz deseo, que ante el polvo que desciende serpenteante de mis ojos termina por desaparecer.
No me importa. El hielo anuda mi garganta, serpiente que ahoga los gemidos de los recuerdos que siento padecer. IrĂ³nicas sonrisas es lo unico que obsequio a la noche que tentadora ofrece un calido beso y un fugaz deseo, que ante el polvo que desciende serpenteante de mis ojos termina por desaparecer.
Otra copa. Te ahogare en la memoria de mi piel.
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