Saturday, June 30, 2007

Tormenta

Yo no quería pensar en nada mas allá que en las huellas que dejaste en la arena y vanamente trataba de impedir que las aguas del tiempo las besara, robandolas una a una. Lloré y grité y los cielos enfebrecidos desataron tormentas y vientos tratando de acallar los aullidos de mi garganta agónica. Mis puños convulsos se cerraron retando a los vientos ululantes transidos de dolor, ansiosos por descargar la ira carmesí que de mis heridas abiertas emanaba.

Pero me desdeñó y ciego de rabia caí, golpeando con mis manos antes llenas de ti y hoy tan vacías, hasta pintar de rojo el suelo debajo mío.

El mar encrespado se alzó sobre mí, atrayendome sin resistirme siquiera al seno de sus aguas oscuras, turbulentas donde los vicios prometieron devolverme el sabor de tus besos entre los vapores asfixiantes de sus aromas enervantes.

Pero no te encontré, el cielo no me devolvió la cordura que contigo te llevaste y me han encerrado entre los muros grises anodinos de la rutina y la realidad. Y aún busco el veneno para matar los recuerdos en los que aún te estrecho junto a este pecho terco.

Te extraño.

1 comment:

Anonymous said...
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