Estos son los susurros de las noches frías, carentes de besos con vida, besos que encontré después de un hola que parece aconteció hace un millar de dias y un adiós que parece venir de un ayer, besos que quedaron jugando entre las sabanas y entre las almohadas, entre las caricias y mordiscos que nos dejamos en la piel. Besos fríos, carentes de sol, de luna, de sal, de tierra, de viento … de ti.
Peor para mí, que levanto la mirada extraviada en la ausencia que hay en mis deseos de sonreir. Y es que estoy herido, peor para mí, mis heridas todas llevan tu nombre, una palabra que antes fue calor y hoy es nieve, tan fría como el hielo que aún flota en el whisky a mi lado, único consejero y guía.
Caen mis parpados, debajo de ellos susurro nuevamente tu nombre.
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