Saturday, February 24, 2007

Adiós

Corriendo el ingenuo niño va, pensando en gritar a los cielos los sueños imposibles que ahorcados cuelgan de los árboles secos que son la promesas vacías y rotas, hechas de pecados rancios y gritos ebrios que una vez deliraron con un nombre cubierto de una esperanza que nunca fué ... ni será.

En sus oscuros cabellos se esconden memorias fugitivas buscando las penumbras que acompañan a aquellos seducidos por las soledades despreciadas. Ondea al viento una lágrima envenenada, cayendo sobre una tierra árida donde crece junto a la mala hierba una verdad brutal:

El niño ha muerto. Su cruz se levanta en la mirada de aquel hombre que frente al espejo se ve desaparecer.

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