Sunday, February 11, 2007

El sabor de la batalla

Ahora ya nadie sabe porqué comenzó y tampoco les importa mientras se bañen en la sangre plagada de lamentos y tristezas de su enemigo, allá en los campos del exterminio ángeles y demonios aullan su locura y se baten y asesinan sus destinos, no hay fugitivos ni renegados que rían a carjcajadas de la locura que alimenta las llamas de la batalla. Ellos solo saben de eternidad y muerte y los mortales ni siquiera sospechan las batallas que se libran entre aquellos a los que ya no importa su divina existencia.

La vida es simple, dicen con rostro serio los de las alas y con risas cínicas los vestidos de alaridos. El orden aniquila al caos y el caos al orden, el bien y el mal lo dejamos para los casi muertos (los mortales de tan breves vidas).

Y la Muerte está contenta, se pasea con una feroz mueca (que considera una sonrisa). Feliz blande su hoz entre unos y otros por igual, ansiosa por probar su filo en aquellos que liderean la contienda. Se pregunta exultante si al fin terminará su existencia cuando su guadaña se alimente de la definitiva sangre infernal y celestial.

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