
Se cruza con los lamentos, al lado de la esquina de los insomnios donde un par de labios rojos prometen amores vacíos e instantáneos, amores inciertos que duran lo que dura un falso éxtasis cargado de delirios animales.
Escucha las voces que gritan cada vez que escapa un loco del manicomio que existe entre la soledad y el suspiro enfermo de un amor que acaba de ser cobrado.
Y con un tequila en la mano recorre los callejones anegados en lágrimas secas, entre los vapores embriagantes de mil olvidos atrapados. El miedo engendrado entre las paredes grises de una normalidad alienante aulla llamando, convocando al aquelarre de los sentidos. Borracho, parpadea, escucha, y torpemente deja de besar el pavimento, atiende al llamado, calza las sandalias que le obsequió el demonio, que entre dientes, se ríe, jugueteando con un cigarro.
Ahora, el sudor frío, congelante, ahoga sus latidos, la desesperacion amordaza su razón y la tristeza sube hasta su mirada donde extingue el último parpadeo de luz que era la visión de la eternidad. Cae y se hunde, como tantos otros en el cieno putrefacto de los pantanos citadinos. Sus alas se han roto.
Escucha las voces que gritan cada vez que escapa un loco del manicomio que existe entre la soledad y el suspiro enfermo de un amor que acaba de ser cobrado.
Y con un tequila en la mano recorre los callejones anegados en lágrimas secas, entre los vapores embriagantes de mil olvidos atrapados. El miedo engendrado entre las paredes grises de una normalidad alienante aulla llamando, convocando al aquelarre de los sentidos. Borracho, parpadea, escucha, y torpemente deja de besar el pavimento, atiende al llamado, calza las sandalias que le obsequió el demonio, que entre dientes, se ríe, jugueteando con un cigarro.
Ahora, el sudor frío, congelante, ahoga sus latidos, la desesperacion amordaza su razón y la tristeza sube hasta su mirada donde extingue el último parpadeo de luz que era la visión de la eternidad. Cae y se hunde, como tantos otros en el cieno putrefacto de los pantanos citadinos. Sus alas se han roto.
En la infinita guerra entre el cielo y el infierno, la legión celestial ha perdido un angel más.
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