Saturday, February 24, 2007

Adiós

Corriendo el ingenuo niño va, pensando en gritar a los cielos los sueños imposibles que ahorcados cuelgan de los árboles secos que son la promesas vacías y rotas, hechas de pecados rancios y gritos ebrios que una vez deliraron con un nombre cubierto de una esperanza que nunca fué ... ni será.

En sus oscuros cabellos se esconden memorias fugitivas buscando las penumbras que acompañan a aquellos seducidos por las soledades despreciadas. Ondea al viento una lágrima envenenada, cayendo sobre una tierra árida donde crece junto a la mala hierba una verdad brutal:

El niño ha muerto. Su cruz se levanta en la mirada de aquel hombre que frente al espejo se ve desaparecer.

Tuesday, February 20, 2007

Sabor

Mientras mastica lentamente un ayer ya amargo, hecha un vistazo a través de la ventana de sus memorias, alarga la mirada hasta posarla en una frágil telaraña, en la que una vez más, ha quedado atrapado un suspiro. Se revuelve, aletea tratando de escapar del asfixiante abrazo de la sedosa trampa. Y él tan sólo lo mira secarse al sol.

Finalmente muere. Se acerca para desprenderlo, lo enrolla con el tabaco de su cigarro, lo enciende y lo consume, dejando que sus restos se dispersen entre el humo de cada segundo muerto.


Tiene un sabor extraño la melancolía.

Sunday, February 11, 2007

El sabor de la batalla

Ahora ya nadie sabe porqué comenzó y tampoco les importa mientras se bañen en la sangre plagada de lamentos y tristezas de su enemigo, allá en los campos del exterminio ángeles y demonios aullan su locura y se baten y asesinan sus destinos, no hay fugitivos ni renegados que rían a carjcajadas de la locura que alimenta las llamas de la batalla. Ellos solo saben de eternidad y muerte y los mortales ni siquiera sospechan las batallas que se libran entre aquellos a los que ya no importa su divina existencia.

La vida es simple, dicen con rostro serio los de las alas y con risas cínicas los vestidos de alaridos. El orden aniquila al caos y el caos al orden, el bien y el mal lo dejamos para los casi muertos (los mortales de tan breves vidas).

Y la Muerte está contenta, se pasea con una feroz mueca (que considera una sonrisa). Feliz blande su hoz entre unos y otros por igual, ansiosa por probar su filo en aquellos que liderean la contienda. Se pregunta exultante si al fin terminará su existencia cuando su guadaña se alimente de la definitiva sangre infernal y celestial.

Wednesday, February 07, 2007

Del otro lado

Mantuve mis ojos abiertos hasta el final, mientras mis anhelos marchaban mas allá de la línea que marcaba el tiempo. Porque mi mente caminó tomando de la mano el niño que llevaba entre sus brazos mis recuerdos (porque también nosotros una vez tuvimos un principio).

Me di cuenta que no podía resistirlo mas. Mantuve mis ojos abiertos para verlo marchar por el rumbo que la locura marcó a mi razón. Mi memoria se alejaba, y yo, sin poderme resistir, lloraba.

Y mantuve los ojos abiertos hasta el final, anegados por vez primera en lágrimas de sabor salado, pude ver como se evaporaban entre jirones de nubes grises que flotaban en un cielo odiado y sin color.

Así, caí de cara a los celestiales cazadores. La luz me baño, arrebatándome lo que podría haber llamado vida. Desde el piso, giré el rostro hacia el infinito, con los ojos bien abiertos y pronuncié una última maldición entre los labios.

Pues en la guerra entre el cielo y el infierno, tambien los demonios mueren.

Monday, February 05, 2007

Caida


Se cruza con los lamentos, al lado de la esquina de los insomnios donde un par de labios rojos prometen amores vacíos e instantáneos, amores inciertos que duran lo que dura un falso éxtasis cargado de delirios animales.

Escucha las voces que gritan cada vez que escapa un loco del manicomio que existe entre la soledad y el suspiro enfermo de un amor que acaba de ser cobrado.

Y con un tequila en la mano recorre los callejones anegados en lágrimas secas, entre los vapores embriagantes de mil olvidos atrapados. El miedo engendrado entre las paredes grises de una normalidad alienante aulla llamando, convocando al aquelarre de los sentidos. Borracho, parpadea, escucha, y torpemente deja de besar el pavimento, atiende al llamado, calza las sandalias que le obsequió el demonio, que entre dientes, se ríe, jugueteando con un cigarro.

Ahora, el sudor frío, congelante, ahoga sus latidos, la desesperacion amordaza su razón y la tristeza sube hasta su mirada donde extingue el último parpadeo de luz que era la visión de la eternidad. Cae y se hunde, como tantos otros en el cieno putrefacto de los pantanos citadinos. Sus alas se han roto.


En la infinita guerra entre el cielo y el infierno, la legión celestial ha perdido un angel más.